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Real Fábrica Española

Barquillos artesanos, caramelos de violetas o sardinillas en aceite de oliva. Estos productos (y muchos más) nos transportan a la infancia y a aquellas tardes de verano en el pueblo donde fuimos felices.

Sin embargo, hemos estado a punto de dejarlas desaparecer.

Por suerte, una española recorrió el mundo, y vio que en el extranjero nuestros productos se valoran, y mucho.

Si sigues leyendo, descubrirás la historia de Rocío, una sevillana que ha unido los productos españoles y el packaging de diseño para montar su propio negocio. Y parece que la combinación ha resultado todo un éxito…

estanterías y productos de la tienda Real Fábrica Española

Imagen de Guía Repsol

Los inicios de Real Fábrica Española

Rocío trabajó en el extranjero durante varios años, y allí se dio cuenta de que nuestros productos y gastronomía eran bastante populares (y demandados).

Concretamente, observó que en las ciudades cosmopolitas como Londres, París o Nueva York era donde más se valoraban nuestras tradiciones. Sin embargo, nosotros estábamos dejándolas caer en el olvido.

Todo esto encendió una pequeña bombilla en su cabez: estaba dispuesta a volver a España y recuperar todos estos artículos y alimentos, darles el valor que realmente se merecían y presentarlos al mundo.

Empezó viajando por Galicia, Asturias y el País Vasco, y acabó el recorrido en Andalucía, su tierra.

Todos los fabricantes y artesanos locales que conocía tenían algo en común: fabricaban productos de gran calidad y con mucho tesón. 

Sin embargo, mucha gente no conocía la existencia de estos talleres artesanos, y debido a ello, los productos llegaban a un público muy reducido.

Esto la impulsó a fundar Real Fábrica Española en 2012.

Real Fábrica Española se reinventa a través del packaging

 

Imagen de ABC

Tal y como afirma Rocío, su objetivo es "transmitir una experiencia, todo cuenta: la música, el packaging... pero sin la calidad no somos nada".

Y es cierto, la calidad de los productos es crucial para los clientes, pero como bien señala, también lo es el embalaje.

Nuestros padres, nuestros abuelos (e incluso nosotros) recordamos muchos de estos artículos (precisamente) por los envoltorios tan entrañables en los que venían envueltos. 

Es esa caja o esa pequeña bolsa la que nos lleva a otra época, la que inunda nuestra mente de recuerdos y nos hace identificar rápidamente el producto.

Rocío ha tenido esto muy presente a la hora de la presentación, y ha optado por un packaging cuidado, elegante, pero que conserva el diseño y los colores de las cajas (o bolsitas) originales.

En negocios como la Real Fábrica Española, el packaging de líneas “vintage” o “retro” es un acierto, ya que es justo lo que el cliente busca: tradición con un toque de modernidad.

En definitiva, el packaging hace que los clientes conecten con la marca, ya que les recuerda que están comprando los productos de siempre, con la calidad de siempre y con un punto novedoso añadido.

Cajitas y productos que nos inundan de recuerdos

Tanto en la web como en el Instagram de la marca podemos encontrar todos los productos que Rocío va añadiendo al catálogo de la tienda. 

Además, en muchas ocasiones, se muestra el producto junto al packaging para que el usuario pueda inspirarse a través de los colores y los mensajes de la caja.

productos gourmet de la tienda Real Fábrica Española

Imagen de Real Fábrica Española

Siempre están lanzando novedades, como las avarcas clásicas fabricadas en Menorca, que presentaron el verano de 2019. Era el calzado que se utilizaba tradicionalmente en las Islas Baleares y son bastante cómodas.

Precisamente por su comodidad, se han vuelto a poner de moda, y Rocío nos las presenta con un packaging clásico de flores y colores alegres como el azul, el rosa y el rojo. Si accedes a su Instagram desde aquí, podrás ver el producto.

Y aquí otro ejemplo de un producto madrileño que nos recuerda a nuestra infancia: los caramelos de violetas.

Rocío quería venderlos en la tienda, pero sabía que no podía hacerlo en cualquier envase. Decidió invertir para que el envoltorio tuviera un diseño elegante que reflejara bien la identidad del producto.

La Real Fábrica Española vende cajas con caramelos de violetas

Imagen de Real Fábrica Española

El resultado no ha podido ser mejor. Su Instagram está lleno de comentarios de clientes que los recuerdan, y si pasan por Madrid, no dudan en ir a la tienda y comprar su paquete de caramelos.

Un proyecto que sigue creciendo

Rocío empezó este bonito proyecto hace 7 años y, actualmente, su catálogo incluye alrededor de 600 artículos de 200 marcas distintas.

"Conozco unas 3000 y cada día me sorprendo. Vendemos desde los objetos de un pequeño artesano que no sale de su pueblo a los productos de una gran empresa, como la vaselina Gal".

Su historia puede enseñarnos dos valiosas lecciones:

1. Los productos artesanos siguen teniendo un valor añadido para los clientes. Presentados en un packaging de calidad, son una idea de negocio que puede dar muy buenos resultados.

2. Los artículos que evocan recuerdos y que nos transportan a otra época siempre son bien recibidos por parte de los consumidores. Si a estos productos les agregamos un buen packaging, estaremos vendiendo "obras de arte".

La tienda física de la Real Fábrica está dando muchas alegrías a Rocío, y su próximo objetivo es abrir una tienda en Sevilla.

Y hasta aquí ha llegado esta bonita inspiración.

Aunque Real Fábrica española no es cliente de Packhelp, su historia no podía faltar en nuestra web. Para nosotros es muy gratificante poder presentaros proyectos locales que progresan, que triunfan, y analizar cómo utilizan el packaging para reforzar su estrategia comercial.

 

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